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Cuando en 1936 en España tuvo lugar el levantamiento militar, Valencia fue una ciudad fiel a su idea de libertad y democracia y se mantuvo al margen, no apoyando ese levantamiento, y siendo fiel a la II República y a la Democracia. El ambiente de la ciudad era revolucionario, era fiel a la República, algo que propició que en 1936 la capital de la II República Española se trasladó a Valencia, algo que perduró hasta el fin de la Guerra. La sede estaba en el Palacio de Benicarló.
Tras meses de bombardeos por tierra, mar y aire, Valencia capituló a los militares y se rindió el 30 de marzo de 1939. |